Lo que puede aportar la computación cuántica al ecosistema de datos del sector público

La expansión de la computación cuántica abre nuevos escenarios para el uso de datos públicos, especialmente en ámbitos como la simulación científica, la optimización y el análisis avanzado

Andalucía, 19/12/2025
Lo que puede aportar la computación cuántica al ecosistema de datos del sector público

La computación cuántica está evolucionando con rapidez y empieza a perfilarse como una tecnología con capacidad para transformar procesos complejos que hoy superan los límites de la computación clásica. A medida que los fabricantes y centros de investigación desarrollan procesadores cuánticos más estables y escalables, crece el interés por explorar cómo estas capacidades podrían aplicarse también al uso de datos abiertos y al funcionamiento de las administraciones públicas.

Un potencial creciente para el tratamiento de datos complejos

La computación cuántica utiliza cúbits (o bits cuánticos), elementos capaces de representar varios estados simultáneamente mediante fenómenos como la superposición y el entrelazamiento. Esta característica permite que los sistemas cuánticos exploren un espacio de soluciones mucho mayor que los ordenadores tradicionales, lo que resulta especialmente útil en tareas como:

  • simulación de procesos físicos, químicos o biológicos
  • optimización de redes energéticas o logísticas
  • análisis de grandes volúmenes de datos en menos tiempo
  • detección de patrones difíciles de identificar con técnicas convencionales

Aunque estas aplicaciones aún se encuentran en una fase temprana, ya existen plataformas abiertas que permiten experimentar con hardware cuántico real. Servicios como IBM Quantum Platform ofrecen acceso gratuito a dispositivos cuánticos, lo que facilita que universidades, centros públicos y desarrolladores puedan probar algoritmos sin necesidad de disponer de equipos propios.

Posibles usos en el ámbito público

Las administraciones públicas gestionan información muy diversa (sanidad, transporte, energía, medio ambiente o gestión del territorio) y algunas de estas áreas podrían beneficiarse en el futuro de técnicas cuánticas más avanzadas.

En el ámbito de la salud, la capacidad de simular interacciones moleculares podría acelerar investigaciones biomédicas basadas en datos públicos abiertos. En el terreno de la optimización, los algoritmos cuánticos podrían contribuir a planificar rutas de transporte, equilibrar redes energéticas o distribuir recursos en situaciones complejas.

También podrían encontrar aplicación en tareas de vigilancia ambiental o en el análisis de conjuntos de datos masivos que requieren identificar correlaciones poco evidentes.

Obstáculos técnicos y disponibilidad limitada

Pese a su potencial, la computación cuántica actual sigue condicionada por varias limitaciones. Los sistemas disponibles se enmarcan en la llamada era NISQ, caracterizada por dispositivos con un número limitado de cúbits, sensibles al ruido y a errores de decoherencia. Esto restringe el tipo de problemas que pueden abordarse con resultados fiables.

Además, su uso requiere conocimientos técnicos especializados, así como datos bien estructurados que permitan probar y comparar algoritmos. Por ello, su adopción en administraciones públicas será previsiblemente gradual y dependerá del avance de los próximos años tanto en hardware como en metodologías de desarrollo.

¿Qué es exactamente la computación cuántica?

En un ordenador clásico, la información se procesa mediante bits que pueden tener valor 0 o 1. En cambio, los cúbits pueden representar múltiples estados al mismo tiempo, lo que permite explorar simultáneamente distintas posibilidades. Junto con el entrelazamiento, que establece correlaciones entre cúbits incluso a distancia. Esta característica posibilita operar con niveles de paralelismo imposibles para un ordenador tradicional.

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