La OCDE actualiza sus herramientas clave para medir la madurez digital y las políticas de datos abiertos de los gobiernos
Los nuevos resultados del Digital Government Index y del índice OURdata ofrecen una visión comparada del avance internacional hacia administraciones más digitales, abiertas y centradas en las personas
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha publicado una nueva edición de sus dos principales instrumentos de medición en materia de transformación digital del sector público: el Digital Government Index (DGI) y el Open, Useful and Re-usable Data Index (OURdata). Estos índices, que combinan análisis cuantitativo con evaluaciones sobre políticas y prácticas nacionales, permiten comparar cómo avanzan los países en construir administraciones públicas más eficaces y orientadas al ciudadano.
¿Qué evalua el DGI?
El Digital Government Index mide la madurez de los gobiernos para establecer las bases necesarias de una transformación digital humana, coherente y completa. El índice se calcula sobre una escala de 0 a 1, donde valores más altos reflejan esfuerzos más intensos para articular estrategias, gobernanzas y capacidades que permitan el uso de datos y tecnologías para ofrecer mejores servicios públicos.
En esta edición, los países con mayores puntuaciones (como Corea del Sur, Australia y Portugal) reflejan enfoques integrales que equilibran estrategia, herramientas, capacidades y medición de resultados.
En el caso de España, los datos más recientes muestran que el país se encuentra por encima del promedio en el Digital Government Index, situándose aproximadamente en el puesto 12 entre los países analizados. Aunque la OCDE aún no ha publicado la nota técnica detallada desagregada por país dentro del informe principal (que será parte del OECD Digital Government Outlook 2026), las cifras provisionales confirman que España supera la media de la organización y forma parte del grupo de países con una base bien establecida de políticas y prácticas de gobierno digital.
Dentro de las dimensiones individuales, España destaca especialmente en ‘Digital by design’ (que evalúa el diseño estratégico de políticas digitales), donde se sitúa incluso entre los diez primeros países. También muestra un desempeño sólido en la dimensión de proactividad institucional, lo que apunta a un uso más anticipatorio de tecnologías y datos para resolver necesidades ciudadanas.
¿Qué mide el índice OURdata?
El índice OURdata, que complementa al DGI, analiza cómo los gobiernos implementan estrategias nacionales de datos abiertos que sean accesibles y reutilizables. En conjunto, los resultados muestran que la mayoría de los países mejoran sus esfuerzos, con un promedio de la OCDE que pasa de 0,48 a 0,53 en la escala global de este índice. España, al ubicarse dentro del top 5 de países en esta dimensión, reafirma su posicionamiento entre los referentes de políticas públicas de datos abiertos.
Dentro de los tres pilares que componen el índice (disponibilidad de datos, accesibilidad técnica y apoyo gubernamental para la reutilización), España destaca especialmente en el apoyo a la reutilización, donde ocupa posiciones relativamente más altas que en los otros pilares, impulsando la creación de valor público y su aprovechamiento por parte de empresas, sociedad civil e investigadores.
Este desempeño es coherente con iniciativas como las que promueven la apertura de datos desde el portal nacional de datos públicos, datos.gob.es, y las políticas de impulso a la reutilización de información pública aplicadas en los últimos años.
Medición para orientar políticas públicas
Los datos utilizados para esta edición corresponden al periodo enero de 2023 – diciembre de 2024 y servirán de base para el próximo Digital Government Outlook 2026, que ofrecerá un análisis más profundo de tendencias, prácticas destacadas y recomendaciones por país.
En conjunto, estos índices subrayan que la transformación digital del sector público trasciende la digitalización de trámites: requiere visión estratégica, gobernanza sólida, capacidades institucionales y una cultura de uso de datos centrada en las personas. Para España, los resultados confirman que se está construyendo una base robusta en servicios digitales y apertura de datos, aunque con espacio para seguir profundizando especialmente en la integración de datos para la toma de decisiones y en reforzar capacidades internas a largo plazo.