Juan Marín Lozano
Juan Marín Lozano
Autoría: Lara Weed, Jamie M. Zeitzer
Publicado en: PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America),122 (38)
Fecha: 15 de septiembre de 2025
Mediante modelos matemáticos, los investigadores han comparado, cómo podrían afectar a los ritmos circadianos y a la salud de la población en tres políticas horarias diferentes: el horario estándar permanente (dejar fijo el horario de invierno), el horario de verano permanente y el cambio bianual como el que se realiza actualmente en EEUU y que podría extrapolarse a España.
Los autores se basan en un valor denominado “carga circadiana”, que sirve para valorar cuánto debe cambiar el reloj innato de una persona para mantenerse al día con un día de 24 horas. Generalmente se necesita más luz matutina y menos luz vespertina para mantener una buena sincronización con un día de 24 horas. Un ciclo circadiano desincronizado se asocia a una peor salud.
Y la conclusión es que, mientras que el horario de verano permanente proporcionaría una mayor iluminación durante la tarde y ofrece a la gente más posibilidades de aprovechar el tiempo libre después del trabajo, un horario estándar permanente, que prioriza la luz matutina, sería el más beneficioso para la mayoría de las personas, por una menor carga circadiana
La conclusión del estudio es que cambiar la hora dos veces al año es “la peor decisión” para la salud de la población y revertirlo evitaría miles de accidentes cerebrovasculares y ayudaría a rebajar la obesidad en EEUU.