Juan Marín Lozano
Juan Marín Lozano
Autoría: Juan Ignacio Peña, Kurt A. Desender y Bing Guo
Publica: FUNCAS
Fecha: 23 de septiembre 2025
Las calificaciones medioambientales (E) son una piedra angular de la inversión basada en criterios ESG, pero a menudo ofrecen visiones contradictorias sobre la misma empresa. Este estudio analiza las razones de esta paradoja y explica por qué las calificaciones medioambientales de una misma empresa por parte de los diferentes proveedores difieren y cuáles son las implicaciones de esto para los inversores, los gestores y los reguladores. Se documenta cómo el desempeño medioambiental es inherentemente complejo, ya que abarca las emisiones, las estrategias climáticas y el uso de recursos, sin que exista un solo factor que vincule todas las calificaciones. Esta naturaleza multidimensional crea una variedad de interpretaciones, ocasionando problemas de fiabilidad a los usuarios de dichas calificaciones.
Esta investigación muestra que los desacuerdos en las calificaciones medioambientales no son aleatorios. Las empresas más grandes, las que poseen abundantes activos intangibles (como marcas, patentes o talento), las empresas con calificaciones crediticias establecidas y las ubicadas en regiones con más conciencia ecológica (como por ejemplo los estados de tendencia demócrata en EE. UU.) presentan mayores disparidades en las calificaciones. ¿Por qué? Porque la mayor cantidad de información y un escrutinio público más intenso amplifican las diferencias en la forma en que las agencias sopesan los factores medioambientales. Por otro lado, las empresas altamente rentables disfrutan de calificaciones más consistentes, ya que sus señales financieras reducen la ambigüedad. En resumen, son los intangibles, y no los activos físicos, los que explican gran parte de la divergencia en las calificaciones.