Juan Marín Lozano
Juan Marín Lozano
Autoría: Judith Arnal
Publica: FEDEA
Fecha: 9 de octubre de 2025
Este artículo analiza la propuesta de la Comisión Europea para el Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034, evaluando si cumple con los objetivos declarados de mayor ambición, simplificación y competitividad. Pese al aparente incremento nominal del 40% con respecto al MFP actual, la propuesta representa solo 0,02 puntos porcentuales adicionales de RNB cuando se excluyen los pagos de intereses del NextGenerationEU, evidenciando una ambición relativamente limitada que previsiblemente sufrirá recortes durante la negociación.
El estudio examina críticamente las tres innovaciones principales: (1) los nuevos Planes de Asociación Nacionales y Regionales que fusionan PAC y política de cohesión bajo una lógica performance-based; (2) el Fondo Europeo de Competitividad como instrumento paraguas para la autonomía estratégica; y (3) la reconfiguración de Global Europe hacia la ampliación. Si bien estas reformas persiguen una mayor simplificación y flexibilidad, también plantean riesgos significativos de recentralización, dilución de objetivos y debilitamiento de la gobernanza multinivel. El análisis de los nuevos recursos propios revela tensiones entre objetivos de competitividad y recaudación, especialmente en propuestas como CORE que incrementan los costes empresariales sin aportar integración fiscal real.
La investigación concluye con cinco recomendaciones: evitar extrapolar mecánicamente la lógica de los Planes de Recuperación sin corregir sus fallos identificados; priorizar la movilización de capital privado y el desarrollo de la Savings and Investments Union, reconociendo que las grandes transformaciones estructurales dependerán fundamentalmente de la inversión privada, especialmente ante el limitado espacio fiscal disponible tanto en el presupuesto europeo como en los presupuestos nacionales; operacionalizar el Fondo de Competitividad con criterios rigurosos de adicionalidad; rechazar recursos propios que erosionen la competitividad empresarial; y maximizar el uso de instrumentos infrautilizados como el MEDE antes que escalar disputas por incrementos marginales del MFP. El análisis sostiene que la UE debe reorientar el debate desde la obsesión por el tamaño del MFP hacia su función como catalizador de inversión privada y palanca de reformas estructurales nacionales, especialmente ante las limitaciones del espacio fiscal público en las principales economías europeas.