La desigualdad de la riqueza entre comunidades autónomas

Información general

Resumen

Autoría: Clara Martínez-Toledano, Gustavo A. Marrero, Juan C. Palomino, Dmitry Petrov

Publica: Center for Economic Policy ESADE

Fecha: 26 de junio de 2025

La desigualdad es un fenómeno difícil de medir por comprender muchas dimensiones y requerir datos no siempre disponibles. Habitualmente el foco se pone en la renta, que representa el flujo de ingresos recibidos en un período de tiempo (por ejemplo, salario, dividendos, alquileres, etc.). Sin embargo, la riqueza, entendida como el total de activos (saldo en cuentas bancarias, acciones, vivienda, etc.) menos las deudas que se tienen en un determinado momento, marca las capacidades de gasto e inversión a largo plazo, e influye también junto con la renta en las oportunidades económicas.

La nueva base de datos del Panel de Hogares que elabora la Agencia Tributaria (AEAT) junto con el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Instituto de Estudios Fiscales (IEF) permite medir la distribución de riqueza en España y, por primera vez, también en las distintas comunidades autónomas. Esta base de datos contiene una muestra representativa tanto a nivel nacional como regional de 2,9 millones de individuos (1 millón de hogares) con información detallada sobre renta y patrimonio proveniente de declaraciones fiscales informativas y otras fuentes oficiales, entre 2016 y 2022, para las autonomías del régimen fiscal común: es decir, todas salvo País Vasco y Navarra, que al tener su propio régimen foral no forman parte de esta base. Las series resultantes quedan recopiladas y accesibles libremente en la web spainwealthatlas.world, del que este informe constituye un primer análisis.

A nivel nacional observamos que:

  • La riqueza media neta estimada (es decir, una vez restada las deudas) por hogar se mantuvo en términos reales en torno a 380.000€ entre 2016 y 2022, pese a que hubo una subida nominal (desde 335.000€ en 2016) que podemos considerar anulada en gran parte por la inflación.
  • La mitad de esta riqueza corresponde a vivienda: un 30% es vivienda habitual, casi un 9% segundas residencias, y la vivienda para inversión aumentó del 11,5% en 2016 hasta casi el 14% en 2022, siendo el componente de la riqueza con mayor crecimiento.
  • La otra mitad se distribuye entre: cuentas corrientes (más del 16% del total en 2022, con ligera tendencia creciente desde 2016), activos del negocio de autónomos y acciones (11% cada uno, con alta estabilidad), y planes de pensiones, seguros de vida y fondos (alrededor del 5% cada uno).
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