Juan Marín Lozano
Juan Marín Lozano
Autoría: Christian E. Castro, Ángel Estrada García, Gonzalo Fernández Dionis.
Publica: Banco de España
Fecha: 3 de noviembre de 2025
La crisis de deuda soberana del área del euro de 2010 puso de manifiesto las debilidades estructurales de la Unión Monetaria. En concreto, destacó los peligros del nexo entre el riesgo soberano y el bancario: el efecto de amplificación sobre la (in-)estabilidad macrofinanciera de la deuda soberana mantenida principalmente por bancos nacionales.
En respuesta, se han implementado cambios estructurales significativos. Desde una perspectiva de gestión de crisis, se han creado nuevas instituciones. Por ejemplo, el Mecanismo Europeo de Estabilidad constituye un mecanismo de último recurso para prestar ayuda financiera a los países de la zona del euro en dificultades. La crisis también llevó a la creación de la Unión Bancaria, que abarca un Mecanismo Único de Supervisión, un Mecanismo Único de Resolución —incluyendo el Fondo Único de Resolución—, y el aún pendiente Sistema Europeo de Seguro de Depósitos (EDIS, por sus siglas en inglés). Además, se ha implementado una amplia gama de cambios regulatorios: la trasposición de los requisitos de Basilea III y de MREL/TLAC para reducir la necesidad de rescates durante las crisis financieras y, por lo tanto, limitar los fondos públicos utilizados en la resolución, entre otros. A pesar de esto, continúa hoy en día el debate sobre cómo la regulación bancaria debería tener en cuenta este nexo entre el riesgo soberano y el bancario.
En este documento se revisan las principales propuestas regulatorias destinadas a reducir tanto la exposición al riesgo soberano como su concentración —dos factores que habitualmente se asocian con el nexo entre riesgo soberano y bancario—. Se evalúa su impacto en el capital bancario y los activos ponderados por riesgo y simula la reacción de los bancos a estas medidas. Concluye que estas soluciones podrían tener efectos adversos relevantes tanto para los bancos como para los mercados de bonos, lo que implica que completar la Unión Monetaria y, en particular, emitir un activo seguro europeo, sería la solución de primer orden para mitigar esta vulnerabilidad.