Juan Marín Lozano
Juan Marín Lozano
Autoría: José Félix Sanz Sanz
Publica: FEDEA
Fecha: 5 de enero 2026
Conferencia del 40 aniversario de la fundación de Fedea Estudios sobre la Economía Española
El documento ofrece una reflexión integrada sobre los principales retos estructurales del sistema fiscal español, partiendo de una premisa central: la reforma tributaria no puede analizarse ni diseñarse al margen del marco presupuestario e institucional en el que se inserta.
La fiscalidad no es un instrumento autónomo, sino la expresión cuantitativa de un contrato fiscal más amplio que articula el tamaño del Estado, la composición del gasto, el recurso a la deuda y la distribución intertemporal de las cargas entre generaciones. Desde esta perspectiva, el diagnóstico es claro. España presenta un deterioro estructural de su posición fiscal, caracterizado por déficits recurrentes, una deuda pública persistentemente elevada y una arquitectura institucional incapaz de disciplinar de forma creíble el proceso presupuestario. Este patrón no puede atribuirse únicamente a los grandes shocks recientes, sino que responde a sesgos endógenos del proceso de decisión política, ampliamente analizados por la tradición wickselliana y, de forma más explícita, por la Escuela de Elección Pública. La ilusión fiscal, la preferencia sistemática por el gasto presente frente a la carga futura y el uso recurrente del endeudamiento como sustituto de la imposición explícita han erosionado la coherencia intertemporal del sistema.
En este contexto, la consolidación fiscal no es una opción coyuntural ni ideológica, sino una condición necesaria para preservar la equidad intergeneracional, recuperar márgenes de maniobra macroeconómica y restablecer la credibilidad institucional. España no necesita mayor presión fiscal, sino un sistema fiscal mejor diseñado, integrado en un marco institucional creíble y orientado al crecimiento. La reforma solo será efectiva si se concibe como parte de una reconstrucción más amplia del contrato fiscal, que combine disciplina presupuestaria, calidad institucional y una arquitectura impositiva más simple, neutral y transparente. Sin este enfoque integral, cualquier ajuste tributario corre el riesgo de convertirse en un ejercicio de ingeniería fiscal sobre una maquinaria presupuestaria que sigue empujando, silenciosamente, en la dirección contraria.