Juan Marín Lozano
Juan Marín Lozano
Autoría: Mira Milosevich-Juaristi
Publica: Real Instituto Elcano
Fecha: 13 de febrero de 2026
La “mayoría mundial” no es una alianza institucionalizada, sino una comunidad simbólica e imaginada que agrupa a países del sur y del este global que, según la visión de Moscú, comparten el deseo de liberarse del dominio occidental. Es un concepto más político que empírico.
El término “mayoría mundial” tiene una triple connotación: (1) ideológica, al proponer una narrativa inclusiva que legitima el aislamiento de Rusia; (2) discursiva, al convertir su condición de “minoría sancionada” en la de “vanguardia emancipadora” y (3) diplomática, al justificar la búsqueda de alianzas flexibles y pragmáticas con Estados que no necesariamente comparten una agenda abiertamente antioccidental.
Los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) son los pilares del proyecto ruso para un orden postoccidental. Las dos instituciones se han convertido en el laboratorio de la multipolaridad y en la vanguardia política de la “mayoría mundial”.
El conflicto de Ucrania ha consolidado la ruptura entre Rusia y Occidente, fortalecido la convergencia entre potencias revisionistas y reforzado la percepción en el sur global de que el orden liberal es desigual y excesivamente occidental. La Unión Europea (UE) afronta un desafío estructural a su modelo político, económico y normativo. La fragmentación del orden liberal debilita su política exterior, limita su influencia en el sur global, incrementa sus vulnerabilidades económicas y energéticas y obliga a construir nuevas capacidades de autonomía estratégica en un entorno marcado por redes económicas y de seguridad no occidentales
El desafío planteado por la “mayoría mundial” es, por ahora, más narrativo y simbólico que militar o económico. Europa y España deben demostrar que su modelo político sigue siendo capaz de generar legitimidad y cooperación en un mundo plural.