Juan Marín Lozano
Juan Marín Lozano
Autoría: Tengiz Pkhaladze
Publicado por: ECIPE
Fecha: 23 de Marzo 2026
Las regiones fronterizas de Europa ya no son periféricas, sino que se han convertido en el principal campo de pruebas para la credibilidad geopolítica de la UE. Este informe de ECIPE argumenta que los acontecimientos en Ucrania, Moldavia, Georgia, Bielorrusia, los Balcanes Occidentales y la región del Mar Negro conforman un continuo de seguridad interconectado, donde las presiones en una zona afectan directamente la estabilidad en otras.
Los países vecinos de Europa se han convertido en el escenario donde se pone a prueba la credibilidad geopolítica de la Unión Europea en tiempo real. Desde Ucrania y Moldavia hasta los Balcanes Occidentales, Bielorrusia y la región del Mar Negro, los acontecimientos en la periferia inmediata de la UE configuran ahora el entorno de seguridad europeo de forma más directa que nunca desde el fin de la Guerra Fría. Estos países fronterizos ya no son una zona de amortiguación ni un espacio preparatorio para una integración gradual; son el lugar donde se disputa el poder, se mide la disuasión y se pone a prueba la capacidad de Europa para actuar bajo presión.
Este informe argumenta que la UE afronta esta prueba geopolítica con una brecha cada vez mayor entre ambición y preparación. En los últimos dos años, Bruselas ha adoptado un vocabulario geopolítico cada vez más marcado y ha puesto en marcha una serie de iniciativas importantes, desde el Libro Blanco sobre la Defensa Europea y la agenda Preparación 2030 hasta el rearme de Europa, los esfuerzos en materia de movilidad militar, una nueva estrategia para el Mar Negro y la iniciativa de la Comunidad Política Europea (CPE). En conjunto, estas medidas reconocen que Europa se enfrenta a un entorno estratégico más adverso. Sin embargo, no han resuelto el problema fundamental: la UE sigue teniendo dificultades para convertir las declaraciones políticas, los recursos financieros y el poder regulatorio en acciones geopolíticas oportunas y coherentes. La fragmentación institucional, la lentitud en la toma de decisiones y las dependencias no resueltas siguen limitando la capacidad de Europa para influir en los resultados en su propio entorno.
La conclusión central de este informe es deliberadamente incómoda: los países fronterizos de Europa no están poniendo a prueba las intenciones de la UE, sino su capacidad para actuar como actor geopolítico. La cuestión que se plantea a la Unión ya no es si quiere ser más estratégica, sino si está dispuesta a abordar las limitaciones políticas, institucionales y prácticas que se lo impiden. Si la UE no logra adaptar su postura en las regiones más cercanas, sus ambiciones más amplias, desde la autonomía estratégica hasta la influencia global, seguirán siendo meras aspiraciones.