SESIÓN DEL

EL CONSEJO DE GOBIERNO DECLARA MONUMENTO LA CASA DEL ALMIRANTE EN CÁDIZ

El Consejo de Gobierno ha acordado declarar Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, la Casa del Almirante en Cádiz, uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura civil doméstica de esta ciudad.

Esta casa noble, clave en la configuración urbanística del céntrico barrio del Pópulo, fue levantada en torno al último cuarto del siglo XVIII por el almirante Diego de Barrios, de quien recibe su nombre. En ella se conjugan la arquitectura de tradición española y los nuevos gustos de importación italiana que se impusieron en Cádiz durante la época de su construcción.

El edificio, de forma irregular y alzado de cuatro plantas, presenta en los ángulos de su fachada dos torres-miradores que están consideradas las más antiguas de la arquitectura civil gaditana. Estas construcciones eran un complemento habitual en las casas de los comerciantes acomodados y se utilizaban tanto para el recreo como para vigilar desde ellas el tráfico portuario.

La disposición interior de la Casa del Almirante está marcada por el patio en torno al que se distribuyen las diferentes dependencias. La zona baja se destina a almacén, la segunda a oficinas y la planta noble a residencia de los propietarios, mientras que la cuarta se concibe como vivienda del servicio.

El patio, de planta rectangular, ofrece en dos de sus lados galerías que descansan en arcos de medio punto sobre columnas de capitel toscano realizadas en mármol rojizo de Génova. El tercer frente presenta la misma arquería pero adosada a la pared y el cuarto se corresponde con un muro medianero en el que se abren balconadas a la altura de la primera planta.
El acceso a la planta principal se realiza a través de una escalera monumental, con peldaños de mármol, baranda de madera de caoba torneada y bóveda ovalada decorada con yeserías.

Las distintas dependencias conservan su estructura original y están cubiertas con sencillas techumbres de viguerías de madera, salvo la estancia que se abre paralela a la fachada principal, en la planta noble, que se cubre con techo raso de yeso en cuyo centro aparece, pintado al fresco, el escudo de armas de la familia.

En el exterior de la Casa del Almirante destaca la fachada principal que se abre a la plaza de San Martín, con una monumental portada realizada en mármoles rojizos de diferentes tonalidades importados de Génova.

La declaración como Bien de Interés Cultural establece una zona de protección en torno al monumento que comprende los inmuebles, parcelas y espacios públicos y privados de la Plaza de San Martín y de las calles Fabio Rufino, Pozo, Arco de la Rosa, Posadilla, Mesón y Obispo J. M. Rancés.

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