SESIÓN DEL

La Nueva planificación del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar aumenta en 2.190 hectáreas las zonas de máxima protección

El Consejo de Gobierno aprueba los planes de uso y gestión y de ordenación de los recursos naturales

El Consejo de Gobierno ha aprobado los planes de uso y gestión y de ordenación de los recursos naturales del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar (Almería), que sustituyen a los vigentes desde 1994. La nueva planificación, elaborada con la participación de los sectores sociales de la comarca representados en la Junta Rectora de este espacio, recoge como principal novedad el incremento de las zonas de máxima protección en más de 2.000 hectáreas.

El primero de estos documentos, el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, de carácter indefinido, distribuye y asigna los usos del territorio de acuerdo con los requerimientos de conservación de los distintos ecosistemas, estableciendo un nuevo reparto entre las zonas de máxima protección, las de regulación especial y las de regulación común.

Es en las áreas de reserva o máxima protección (Zonas A) donde se incorpora la novedad más destacada respecto a la anterior planificación, al ampliarse de 6.954 a 9.144 hectáreas con la inclusión, entre otros parajes, de la planicie litoral Marinas-Amoladeras, la Isleta del Moro y Los Escullos.

Estas zonas se dividen a su vez en dos tipos: reservas terrestres (Zonas A1) y reservas marinas (A2). Las primeras ocupan 6.749 hectáreas y representan un 13,6% de la superficie total del parque. Además de los tres parajes citados, se incluyen, entre otras áreas, los núcleos volcánicos situados entre Cabo de Gata y Pozo de los Frailes; Majada Redonda y Cerro del Fraile; las altiplanicies calizas de la Rellana de San Pedro; los afloramientos de la Loma de los Yesares y Molata Blanca; los enclaves costeros del Morrón de los Genoveses; el Cerro de los Lobos; la formación arrecifal de Mesa Roldán, y la zona de evaporación de las salinas de Cabo de Gata.

Por su parte, las reservas marinas (A2) abarcan los espacios marinos mejor conservados, tanto en la estructura de los fondos como en sus condiciones ecológicas: Cabo de Gata, Morrón de los Genoveses, Punta de Loma Pelada, Punta de la Polacra, Punta Javana-Islote de San Pedro y Punta de la Media Naranja. Su extensión es de 2.395 hectáreas (un 4,8% la superficie total del parque).

Las denominadas zonas de regulación especial (Zonas B), con un grado de protección ambiental notable aunque no tan restrictivo como el de las anteriores, también aumentan su extensión hasta sumar 36.365 hectáreas (el 73,5% de la superficie total). Estas áreas incluyen suelo forestal, cultivos cerealistas con aves esteparias, áreas agrícolas abandonadas, playas urbanas y no urbanas y zonas marítimas no de reserva. En este nivel se distinguen las categorías de Áreas Naturales de Interés General (B1), con 19.438 hectáreas; Áreas Seminaturales con Usos Tradicionales (B2), con 7.129; Áreas Litorales de Esparcimiento (B3), con 154; Playas Urbanas (B4), con 27, y Áreas Marinas con Aprovechamientos Primarios y de Esparcimiento (B5), con 9.617 hectáreas.

Finalmente, el bloque de regulación común (zonas C), caracterizado por su alto grado de intervención humana, pasa a tener 3.651 hectáreas (7,4% de la superficie del parque). Dentro de ellas, destacan las zonas de cultivos agrícolas (C1), con 2.831 hectáreas; las de agricultura intensiva bajo plástico (C2), con 551.

Completan la división del parque natural los núcleos habitados, las áreas mineras degradadas y otras zonas transformadas (C3) y las áreas excluidas de la zonificación ambiental (Zonas D). Estas últimas se corresponden con los suelos urbanos y urbanizables, cuyo desarrollo se considera posible siempre que no afecte a los hábitats naturales y a las especies que motivaron la inclusión del parque natural en la Red Natura 2000.

Para la delimitación de estas zonas, el plan ha tenido en cuenta, entre otros criterios y prioridades, el mantenimiento de los procesos ecológicos y de la diversidad genética de los recursos biológicos; la conservación de los recursos geológicos y de los paisajes áridos y costeros-marítimos; la garantía de calidad de los recursos hídricos, y el adecuado desarrollo de las edificaciones e infraestructuras, corrigiendo o minimizando su impacto sobre el medio y favoreciendo la recuperación de las zonas afectadas. Asimismo, se señalan objetivos orientados a facilitar las condiciones socioeconómicas que eviten el desarraigo de las comunidades rurales y favorezcan su progreso.

Plan de Uso y Gestión
El segunde de los documentos aprobados hoy, el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), recoge un amplio conjunto de medidas para mejorar durante los próximos ocho años la ordenación de los aprovechamientos y las iniciativas de protección. Los principales objetivos se centran en evitar la pérdida de suelo; frenar la desertificación; potenciar el valor de los recursos geoculturales; promover la educación ambiental y la investigación; fomentar prácticas agrícolas y ganaderas sostenibles; recuperar la fauna esteparia y acuática, y preservar los fondos de la franja marítima, con especial atención a las praderas submarinas de posidonia.

Para alcanzar estos objetivos, se llevarán a cabo, entre otras iniciativas, planes de regeneración de suelos afectados por procesos no naturales de erosión hídrica; un programa de emergencia para la actuación contra mareas contaminantes; la regulación del tráfico en tramos del litoral de especial valor ecológico-paisajístico, como San José y Faro de Vela Blanca; la evaluación de la potencialidad de los aprovechamientos de moluscos terrestres; la creación de incentivos a la plantación de especies pascícolas autóctonas; la actualización del censo de las embarcaciones con derecho a ejercer la pesca en el ámbito del parque natural, y el diseño y promoción de rutas cicloturísticas.

El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, declarado espacio protegido en 1987 y Zona de Especial Protección para las Aves desde 1989, forma parte de la Red Natura 2000 y también está catalogado por la Unesco como Reserva de la Biosfera (1997). Con una extensión de 37.500 hectáreas terrestres y 12.012 marinas, su superficie se reparte entre los términos municipales de Almería, Carboneras y Níjar.

Cabo de Gata-Níjar destaca por su carácter semiárido y por albergar los 63 kilómetros de costa mejor conservados del litoral mediterráneo andaluz. Las peculiaridades ecológicas y paisajísticas del territorio también están marcadas por la naturaleza de los sustratos volcánicos que lo configuran.

El medio marino acoge las praderas más occidentales de Posidonia oceanica en el Mediterráneo, mientras que en las zonas terrestres destaca la presencia de las denominadas artineras, comunidades vegetales que constituyen un ecosistema semiárido cuya distribución mundial se restringe, exclusivamente, a la zona del litoral almeriense y a algunos enclaves granadinos y murcianos.

En cuanto a sus infraestructuras de uso público, el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar cuenta con un centro de visitantes, seis puntos de información, 16 senderos señalizados (81 km), seis miradores, cinco observatorios de aves, un área de acampada, un aula de naturaleza, un aula del mar y un jardín botánico, entre otros recursos.


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