[LARPSICO] Encuestas de clima laboral y salud: más personas satisfechas con su trabajo (demanda), pero quejosas con su salario (recompensa)
- Encuestas de clima laboral y salud: más personas satisfechas con su trabajo (demanda), pero quejosas con su salario (recompensa)
- El equilibrio entre la demanda de trabajo y la recompensa por el mismo como condición de satisfacción laboral (calidad de clima) y de bienestar psicosocial (salud) de cada 10 personas trabajadoras encuestas, según un estudio de El País y la Cadena Ser, muestran su satisfacción razonable con el trabajo, pero se quejan de sus bajos salarios
- No obstante, la valoración del trabajo y sus condiciones varía de generación en generación: las más jóvenes prefieren factores de bienestar en su entorno
En el mundo de la gestión de riesgos psicosociales en los entornos de trabajo es muy conocida una teoría que trata de explicar, de forma sencilla y objetivada, cuándo se está ante situaciones de estrés laboral, qué factores principales inciden en ellas y, más importante, qué hacer para prevenirlos. Se denomina usualmente “teoría del equilibrio esfuerzo-recompensa”. Una relación dual típica que, a menudo, se completa en el mundo de la gestión psicosocial con un tercer factor, el apoyo.
A grandes rasgos, viene a decir que la persona que es exigida de una alta carga de trabajo espera obtener una compensación (retribución -económica y emocional-) idónea, óptima o adecuada al esfuerzo que tiene que desplegar, para mantenerse no solo satisfecho e implicado, sino en equilibrio emocional. En cambio, si no encuentra ese equilibrio entre lo que se le pide (demanda) y lo que se le reconoce (control sobre sus recompensas), no solo se encontrará insatisfecho en su trabajo, sino que, si se mantiene en el tiempo, constituirá una situación de riesgo para su salud psicosocial. Cierto, en una situación de mercado de trabajo en equilibrio perfecto y justo, ninguna persona seguiría mucho tiempo en un trabajo, desde luego no tanto como para enfermar, que no le satisface, porque nadie racionalmente malgastaría su tiempo y esfuerzo en una actividad que no le aporta lo que cree adecuado o idóneo. Pero el mercado de trabajo, desde luego no el español, ni es perfecto ni es justo, porque no ofrece todas las oportunidades de empleo necesarias para quienes quieren hacerlo y en aquello que quieren y con las condiciones que querrían.
Precisamente, en este presupuesto teórico se sustentaría el fenómeno actual de la llamada “Gran Renuncia”, que tiene su mayor expresión en Estados Unidos y en Italia, incluso en el Reino Unido, y menos, aunque se deja sentir, en España. Ya hemos hablado de esto en otras ocasiones, no es nuestro interés hacerlo ahora. Pese a que sigue hoy siendo un tema de gran actualidad y presenta crecientes evidencias sobre su importancia para las nuevas generaciones de personas trabajadoras, más dispuestas que aquellas que las precedieron a dejar su puesto de trabajo por acceder a otro más satisfactorio.
El motivo de esta información viene de la mano de una nueva encuesta de calidad de clima laboral o de satisfacción en el trabajo, recientemente presentada por dos medios del Grupo PRISA, El País y la Cadena Ser, que resulta interesante. Ambos medios habrían encargado una Encuesta de Satisfacción en el Trabajo al Instituto 40dB. La imagen más relevante que resulta de ella, aunque ofrece muchos datos de relieve, sería: las personas trabajadoras en España estarían de forma muy mayoritaria satisfecha con su trabajo (82%), pero estarían quejosos con sus bajos salarios (40%), percibiendo una de cada dos su situación como propia de fatiga o de agotamiento (52%).
Ahora bien, una vez más, no todas las personas y colectivos de profesionales valoran la situación del mismo modo. Las personas más satisfechas serían las de 59 años, esto es, las más próximas a la edad de jubilación (88%), sucediendo lo contrario en las más jóvenes, la llamada generación Z (personas nacidas entre finales de la década de 1990 e inicio de los 2000), que muestran menos satisfacción (77%) y, por tanto, muestran más quejas. Seguramente porque, pese a su preparación alta, sufren mayor precariedad (inestabilidad, bajos salarios, desempleo). Sin duda, la pertenencia a la “clase social” también es un factor relevante en la percepción de la satisfacción, agotamiento y salario: el 84% de las personas encuestadas de clase alta o media alta están contentas con su empleo, frente al 77% de clase baja o media-baja.
Disponer de encuestas de satisfacción de las personas con su trabajo, que nunca deben confundirse con evaluaciones de factores de riesgo laboral (aún psicosociales), es muy útil para las empresas, porque le permite conocer el “clima laboral” en la empresa u organización. Estas encuestas permiten conocer (más que medir) no solo la percepción de sus plantillas respecto de las condiciones de trabajo, sino el desarrollo organizacional, mejorando la comunicación, la calidad del entorno y los objetivos de la empresa, etc. No solo emergen los aspectos positivos, también los no tanto, siendo todos ellos útiles para mejorar las ventajas competitivas y el bienestar psicosocial. Como hemos visto, que se esté satisfecho razonablemente, no significa -como muestra esta encuesta- que no haya elementos negativos a corregir (agotamiento, ansiedad, etc.)
Horario de atención telefónica: de 09:00 a 14:30 horas
Compartir en
La agencia