El Virgen del Rocío inaugura un espacio pionero para pacientes con insuficiencia cardíaca apoyado en la Inteligencia Artificial

La nueva unidad de día ofrece un seguimiento continuo a los pacientes y contribuye a que se produzcan menos reingresos hospitalarios
Andalucía, 19/11/2025

El Virgen del Rocío inaugura un espacio pionero para pacientes con insuficiencia cardíaca apoyado en la Inteligencia Artificial

El Hospital Universitario Virgen del Rocío (HUVR) ha abierto un servicio especializado para personas con insuficiencia cardiaca que combina la labor de un equipo multidisciplinar con herramientas basadas en inteligencia artificial. Este nuevo recurso, concebido como unidad de día, busca ofrecer un seguimiento estrecho y continuo a quienes padecen esta enfermedad, además de facilitarles información clara y personalizada sobre su situación clínica.

Diego Rangel, responsable de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca y Trasplante, explica que la creación de este servicio era una aspiración del hospital desde hacía años: «Era un proyecto largamente planteado y, por fin, disponemos del espacio y del equipo necesarios». Según indica, la apertura de esta unidad mejora la accesibilidad a profesionales especializados -cardiólogos y personal de enfermería formado específicamente en esta patología- y contribuye a reducir ingresos y reingresos hospitalarios.

Uno de los elementos más novedosos del servicio es el uso de una herramienta de inteligencia artificial, conocida coloquialmente como Enfermera Lola. Este sistema realiza llamadas automatizadas a los pacientes, administra cuestionarios sobre su estado clínico y, a partir de las respuestas, activa las alertas que permiten detectar a tiempo posibles descompensaciones. «Cuando el sistema identifica un riesgo, contactamos con el paciente para revisarlo en la unidad. Así evitamos complicaciones», señala Rangel.

Antes de la puesta en marcha de este recurso, los pacientes seguían un itinerario mucho más rígido: acudían a urgencias en caso de empeoramiento, recibían el alta y regresaban a consulta únicamente cuando correspondía. 

Este circuito provocaba numerosos reingresos y, en muchos casos, un deterioro progresivo de la calidad de vida. Rangel recuerda que ya en 2018 empezaron a comprobar que las revisiones precoces tras el alta reducían notablemente las descompensaciones, lo que sembró la base del proyecto actual, ahora posible gracias a la incorporación de una enfermera especializada.

Esa profesional es Patricia Esquina, encargada no solo de administrar tratamientos y supervisar la evolución clínica, sino también de formar a los pacientes. Su labor educativa es fundamental: dedica tiempo a explicar cómo influye el estilo de vida en la evolución de la enfermedad y por qué ciertos hábitos, como la alimentación o el ejercicio, son decisivos. «No basta con cumplir el tratamiento. Si no entienden qué les ayuda y qué les perjudica, la enfermedad terminará empeorando», señala.

Esquina atiende desde curas y extracciones hasta pacientes recién diagnosticados, a quienes ofrece pautas claras para desenvolverse en su día a día. “Muchos llegan sin saber qué pueden hacer para encontrarse mejor. Darles esas herramientas es clave”, asegura.

El objetivo último de la unidad es, según Rangel, ofrecer un acompañamiento continuo y una atención altamente especializada que dé seguridad a los pacientes y contribuya a mejorar su pronóstico. «Queremos que sientan que no están solos y que el tratamiento realmente marca la diferencia», concluye.

 

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